Mostrando entradas con la etiqueta libro kneia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libro kneia. Mostrar todas las entradas

18/12/2025

Portadas para una trilogía


El diseño de portadas puede dar bastante respeto la mayor parte del tiempo. Es como si sólo tuvieras una oportunidad para captar la atención de un posible comprador.

Yo soy bastante visual, por lo que la mayor parte del tiempo sólo tengo que decidir entre dos o tres posibles ideas. Una de las portadas que más me costaron fue la de Cuerpo B, donde trasteé con más de diez ideas hasta que conseguí que funcionara.

Para Kylkos, resultó bastante sencillo. Este libro trata de opuestos y quería usar eso en la portada. Además, los personajes principales y su relación debían ser la parte central del diseño. Aunque aún no sepamos a qué viene esa esfera azul, es una buena forma de "encapsular" a los personajes y separarlos del fondo.

La idea de hacer una trilogía se me ocurrió mientras desarrollaba Kylkos. Por eso tenía que ser una portada que pudiera modificar fácilmente para los siguientes dos libros, y que pudieran unirse al final.
No estaba muy segura de poder con las ilustraciones del cielo en diferentes momentos del día, aunque mi autoestima tampoco me dejaba creer que pudiera dibujar unos bonitos retratos de mis personajes. Tuve que descubrir nuevas técnicas en Clip Studio Paint (que aún estaba aprendiendo a usar) y hacer varias pruebas hasta conseguir mi resultado ideal.

Ahora que el último libro ha sido publicado, puedo mirar atrás, a ese increíble viaje que ha sido escribir y crear las portadas. A veces, los escritores tenemos demasiadas cosas en la cabeza y nos toca acordarnos de parar por un momento y pensar en lo que hemos conseguido. La mayoría de las veces, me siento como si tuviera que escalar una montaña para lanzar a la nada copias de mi último trabajo, con la esperanza de que alguien las encuentre. Pero me encanta escribir, me encanta crear y poder compartir todo esto con vosotros. 

Gracias por leer y por estar ahí. 💜💜

KYLKOS/KNEIA/KAT

PS: Así son los fondos de las portadas sin los personajes:


08/03/2025

Celebrar los logros

 Me encanta terminar proyectos, tacharlos de mi lista y hacer un "tick" al lado.

Sin embargo, para mi cerebro, no funciona así. Es como si me dijera: "Bien, esto ya está, a por lo siguiente."

Supongo que puede ser una secuela de cuando estaba en la universidad o trabajando y apenas tenía tiempo para mis proyectos personales (y aun así conseguí hacer decenas de cómics, escribir libros y coser cosplays). 

Claro que, cuando no tienes a nadie con quien compartir tus logros o no puedes hacerlo aún, es como si perdieran importancia.

Ayer terminé el primer borrador de otro libro de Gingaria. Ha sido durillo, pero esta vez he intentado no forzarme demasiado e ir despacito y con buena letra (nah, mi caligrafía sigue sin ser la mejor, pero yo me entiendo y eso basta).

Obviamente, no se lo puedo contar a nadie. No es un libro terminado, "sólo" un borrador. 

Hace poco me di cuenta de el gran problema que es no celebrar tus logros, por pequeños que sean. ¿Acaso no te hace sentir también como una persona pequeñita? Si tú no celebras tus propios logros, ¿quién lo hará?

Me he comprado una caja de bombones. Es un comienzo. 

Por cierto, hoy es el Día de la Mujer y he dibujado a las cuatro protagonistas de mis libros de Gingaria.

De izquierda a derecha: Kneia, Vitha, Aury/Aurkandra e Iokari.

03/02/2025

Inseguridades

2010 vs 2020

 Hay una parte realmente cruel de ser un artista: no sentirse lo suficientemente bueno. 

Cuando me pongo a escribir un libro, me resulta fácil perderme en la emoción del momento. Por fin estoy escribiendo o a punto de escribir escenas que llevo muchísimo tiempo desarrollando en mi cabeza. Luego, claro está, hay escenas que conectan ésas con las siguientes. Y ahí empiezan los problemas.

Veréis, por muy desarrollada que esté la idea, siempre cambia algo. Puede ser un detalle o, de repente, que la escena ya no funcione. He llegado a cambiar finales de libros y eliminado capítulos por la misma razón. El libro que existe en mi cabeza no es el mismo que quedará en el cuaderno, al igual que no será el que quede publicado. De algo tiene que servir ser tan perfeccionista y, sobre todo, tan crítica con mi trabajo.

He tenido mis crisis con todos mis libros. Todos y cada uno. Antes o después. Incluso durante. Y aunque sé que esto también pasará, no deja de ser duro. Pensé que Zem no era lo bastante bueno, que en Gotxinka se notaría mi torpeza con los temas más serios, que Kylkos tenía un tono inconstante, que Cuerpo B era demasiado extraño y Aury aburrido. Una y otra vez, me ha asaltado ese pensamiento de no ser lo bastante buena, de que quizás nunca lo seré.

Es fácil compararse, sobre todo con otros. ¿Por qué ellos sí venden? ¿Por qué les publican sus libros? Y luego vienen las "respuestas", en las que no te dejas a ti mismo en un buen lugar. 

Lo que no es fácil es compararse con uno mismo. 

Dicen que, seas dibujante o escritor o cualquier tipo de creativo, no te gustará del todo lo que crees porque lo has hecho tú. Yo también dibujo, y he visto cómo obras de las que estaba muy orgullosa hace meses se me presentan de repente llenas de fallos. Pasa algo parecido con los libros. 

Por eso, aunque me cueste mucho (sobre todo si tengo un mal día o semana), tengo que aceptar ese sentimiento y recordarme que esto también pasará. Que volveré a estar orgullosa de mi trabajo, aunque sólo empiece por una pequeña escena, una frase o un personaje. Y, con el tiempo, podré pensar en mi libro como el producto de su momento, de lo que sentía, lo que me pasaba y lo que me gustaba o no. Será mejor o peor, pero sigue siendo uno de mis logros. Y eso ya tiene suficiente valor. 

04/12/2024

De Queni a Kneia

 

La primera fase de Gingaria (durante mis años de instituto y universidad) fue una vorágine en todos los aspectos. Digamos simplemente que no tenía a nadie en quien confiar mis problemas como el bullying y todos esos sentimientos se desparramaron en páginas y páginas de historias que no podía dejar de escribir.

Sin embargo, antes de llegar a eso, las cosas empezaron mucho más tranquilas. Había escrito Zem durante el verano y, a finales de año, empecé a jugar con ideas para la siguiente historia... sobre su hijo, ni más ni menos. Esto daría paso a la tradición de mis primeros libros de Gingaria, donde cada protagonista es hijo o hija del protagonista anterior. 


Por alguna razón, Zem y Selena (que ojito, sólo se parece a Aury en el color de pelo y de ojos) tenían 7 hijos. Queni era el hijo mediano y no me puedo creer que escriba esto, pero debo de ser la única persona en el mundo a quien le inspiró Shrek Tercero. No sólo usé a Artie para el aspecto de Queni (y su nombre para un personaje posterior), sino que Queni se iba de viaje con un mago algo extraño, Pais. Esto se debía a que cada uno de sus hermanos había encontrado su cometido en la vida y él estaba un poco perdido. Bueno, acabó luchando en la Guerra de la Oscuridad y salvando a una elfa convertida en humana de casarse con quien no debía, así que todo normal.

Una curiosidad es que también fue la primera aparición del nombre de Kylkos, de las luzmenitas y de la espiral doble. Podéis leer más sobre el tema aquí.


Cuando reescribí Zem, mi primer proyecto fue hacer una secuela. Y sí, intenté darle una vuelta a Queni. Llegué a escribir la historia y todo, pero no estaba muy contenta con ella. Kénika era la hija de Zem y Aury. Ellos estaban muy ocupados con la crisis de las criaturas mágicas y Kénika se quedaba con su abuelo, que estaba enfermo. El resto de la historia es más o menos como en el libro final, sólo que era el rey elfo (ahora prevalunn) quien le regalaba la luzmenita a Aurus.
Kénika pasó por varias fases, incluyendo una en la que era más segura de sí misma. El diseño de su vestido también me gustaba mucho. Y ya sabéis que yo tiendo a aprovechar las cosas y que nada se pierde del todo, así que mantened los ojos bien abiertos.


Finalmente, fue mientras escribía Kylkos cuando me di cuenta de que podía ser una historia mucho más grande, y decidí reutilizar muchas de las ideas de Queni y de Kénika. Manteniendo la ahora tradición de poner a los protagonistas de esta historia nombres que empiezan por K, quise reutilizar letras de "Kénika", llegando así a Kneia. No quería que la historia tuviera relación alguna con Zem y Aury y trasladé la acción a Mnui. Ya habíamos conocido algo de Kapetria, ese nuevo continente, en Kylkos, y me he pasado un año entero desarrollándolo, con sus países y, sí, criaturas. 
Kneia necesitaba un nuevo diseño, pero mantuve elementos de Kénika porque, al fin y al cabo, y al igual que Zem tiene parte de mí, tanto Queni como Kénika y Kneia también la tienen. Así que le dejé la coleta (como la que yo llevaba en el instituto) y el color azul. Kneia se hizo mucho más dulce, pero también seria y responsable. 

Así suelen ser las cosas con los libros: empiezas con una pequeña idea y no sabes cuánto puede llegar a crecer, si es que lo hace. Fue el primer libro que escribí fuera de casa, luchando con la incertidumbre, el temor a que no fuera tan bueno como el libro anterior y algunos periodos de oscuridad. Con todo, me alegro de haberlo terminado y me siento orgullosa de mi librito. El camino ha sido arduo y bastante largo, pero, como todos sabemos, así son los que vale la pena recorrer.