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08/03/2025

Celebrar los logros

 Me encanta terminar proyectos, tacharlos de mi lista y hacer un "tick" al lado.

Sin embargo, para mi cerebro, no funciona así. Es como si me dijera: "Bien, esto ya está, a por lo siguiente."

Supongo que puede ser una secuela de cuando estaba en la universidad o trabajando y apenas tenía tiempo para mis proyectos personales (y aun así conseguí hacer decenas de cómics, escribir libros y coser cosplays). 

Claro que, cuando no tienes a nadie con quien compartir tus logros o no puedes hacerlo aún, es como si perdieran importancia.

Ayer terminé el primer borrador de otro libro de Gingaria. Ha sido durillo, pero esta vez he intentado no forzarme demasiado e ir despacito y con buena letra (nah, mi caligrafía sigue sin ser la mejor, pero yo me entiendo y eso basta).

Obviamente, no se lo puedo contar a nadie. No es un libro terminado, "sólo" un borrador. 

Hace poco me di cuenta de el gran problema que es no celebrar tus logros, por pequeños que sean. ¿Acaso no te hace sentir también como una persona pequeñita? Si tú no celebras tus propios logros, ¿quién lo hará?

Me he comprado una caja de bombones. Es un comienzo. 

Por cierto, hoy es el Día de la Mujer y he dibujado a las cuatro protagonistas de mis libros de Gingaria.

De izquierda a derecha: Kneia, Vitha, Aury/Aurkandra e Iokari.

03/02/2025

Inseguridades

2010 vs 2020

 Hay una parte realmente cruel de ser un artista: no sentirse lo suficientemente bueno. 

Cuando me pongo a escribir un libro, me resulta fácil perderme en la emoción del momento. Por fin estoy escribiendo o a punto de escribir escenas que llevo muchísimo tiempo desarrollando en mi cabeza. Luego, claro está, hay escenas que conectan ésas con las siguientes. Y ahí empiezan los problemas.

Veréis, por muy desarrollada que esté la idea, siempre cambia algo. Puede ser un detalle o, de repente, que la escena ya no funcione. He llegado a cambiar finales de libros y eliminado capítulos por la misma razón. El libro que existe en mi cabeza no es el mismo que quedará en el cuaderno, al igual que no será el que quede publicado. De algo tiene que servir ser tan perfeccionista y, sobre todo, tan crítica con mi trabajo.

He tenido mis crisis con todos mis libros. Todos y cada uno. Antes o después. Incluso durante. Y aunque sé que esto también pasará, no deja de ser duro. Pensé que Zem no era lo bastante bueno, que en Gotxinka se notaría mi torpeza con los temas más serios, que Kylkos tenía un tono inconstante, que Cuerpo B era demasiado extraño y Aury aburrido. Una y otra vez, me ha asaltado ese pensamiento de no ser lo bastante buena, de que quizás nunca lo seré.

Es fácil compararse, sobre todo con otros. ¿Por qué ellos sí venden? ¿Por qué les publican sus libros? Y luego vienen las "respuestas", en las que no te dejas a ti mismo en un buen lugar. 

Lo que no es fácil es compararse con uno mismo. 

Dicen que, seas dibujante o escritor o cualquier tipo de creativo, no te gustará del todo lo que crees porque lo has hecho tú. Yo también dibujo, y he visto cómo obras de las que estaba muy orgullosa hace meses se me presentan de repente llenas de fallos. Pasa algo parecido con los libros. 

Por eso, aunque me cueste mucho (sobre todo si tengo un mal día o semana), tengo que aceptar ese sentimiento y recordarme que esto también pasará. Que volveré a estar orgullosa de mi trabajo, aunque sólo empiece por una pequeña escena, una frase o un personaje. Y, con el tiempo, podré pensar en mi libro como el producto de su momento, de lo que sentía, lo que me pasaba y lo que me gustaba o no. Será mejor o peor, pero sigue siendo uno de mis logros. Y eso ya tiene suficiente valor. 

06/06/2024

Juegos de Gingaria

 Cuando era pequeña, jugaba mucho. No sólo con mis muñecas (a las que les inventaba personalidades e historias) y con el ordenador (con juegos cada vez más complicados), sino también a las cartas y, cómo no, al parchís y la oca. Pasé muchas tardes agradables con mis abuelos y mis amigos, llegándome a inventar algún que otro juego. Aunque ahora me resulta más complicado (ni mi falta de tiempo ni mi competitividad ayudan), siempre he tenido esa espinita clavada, como una forma más de usar mi creatividad y, ¿por qué no?, buscar nuevos desafíos. 


1. Seriken

El seriken hizo su entrada triunfal en el libro de Kylkos y la versión duarnia salió en Aury. Este juego a base de palabras es relativamente sencillo: se crea un verso con la palabra que se haya sacado. Como los enanos son menos poetas, ellos juegan con historias.
El juego consta de 100 cartas con palabras y cartas especiales que modifican el juego. Además, he creado nuevas formas de jugar, lo que seguro que dará horas de diversión.
Las cartas tienen forma de pétalo, lo que es muy élfico, y desarrollé un logo especial tomando la letra "s" de su alfabeto. Me imprimí una versión para mí misma (dioses, qué caro es imprimir en cartulina) y pinté una cajita de madera para guardarlo todo.


2. Parchís

Si el seriken es de Kylkos, el parchís y la oca (o el dragón) son de Zem. Ambos son juegos clásicos y fue muy interesante modificarlos para conseguir una versión "hecha en Gingaria". Los personajes aparecen en su nueva versión, con el color rojo para Zem, verde para Vahl, morado para Aury y, cómo no, amarillo para Aurus. Se podría considerar que este parchís es de la secuela de Zem, Aury, por lo que el juego de la oca debía ser 100% de Zem.


3. El juego del dragón

Posiblemente mi juego favorito en mi infancia, por la cantidad de dibujitos divertidos que podías encontrar en el tablero. En las 63 casillas, no sólo hay imágenes ya conocidas, como las ilustraciones para los libros, sino también dibujos especialmente creados para rellenar los huecos. Fue muy interesante dibujar aquellos momentos sueltos que nunca había tenido la oportunidad de dibujar en la historia de Zem. Además, estaréis de acuerdo conmigo en que el dragón que da nombre al juego quedó mucho más pizpireto de lo que esperaba (aún no tiene nombre, por cierto). 

4. Catxo

El juego más simple de todos viene de los tradicionales de Gotxinka y es el catxo, conocido comúnmente como cuatro en raya. Después de crear juegos con tantos dibujitos y demás, quería volver a lo básico con un juego de estrategia. Tiene ocho fichas diferentes con colores que recuerdan a la madera rojiza típica de esa zona.

¿Cuál es tu juego favorito? ¿A cuál de éstos jugarías? Personalmente, tengo muchas ganas de probar el Juego del Dragón. Podéis encontrarlos todos en mi Ko-Fi

10/02/2024

Especialmente para Aury

 Siento que soy como un disco rayado, pero W.I.T.C.H. me ha influenciado de forma más que notable. De llevar mi estilo de dibujo a otro nivel y enseñarme a sombrear a lo que vamos a tratar hoy, entre muchas otras cosas (podría llamarlo hiperfoco, supongo... codazo, codazo, guiño, guiño).

Al menos dos veces al año, la revista W.I.T.C.H. sacaba un especial. Aunque a veces se relacionaba con una fiesta (Halloween o Navidad), normalmente ahondaba en algún personaje extra, ofreciéndonos un vistazo muy especial a su pequeño mundo. Y todos ellos venían con un cómic, que para eso era el formato original de la revista. 

El Especial Aury surgió como muchas otras de mis ideas locas. Pensé en reunir toda la información nueva sobre ese personaje (en el que había tenido que profundizar para la secuela de Zem), en un formato divertido, con fichas de personajes y, sí, cómics.

Empecé abocetando los cómics y desarrollando un estilo Chibi para los personajes. Me gusta cambiar de estilo artístico de vez en cuando, ya que me puedo perder en los detalles. En fin, intenté que cada cómic tuviera de coprotagonista a cada uno de los personajes en las fichas, aunque pronto empecé a redondear la información con artículos sobre el Castillo de Bokad, el rei-lau y hasta la comida en Kauttmol. 


Los cómics tienen un formato corto e intenté darles algo de humor, con situaciones algo diferentes a las de los libros. Ofrecen una mirada más íntima a lo que se esconde en las relaciones de los personajes. Además, tuve que desarrollar algunos escenarios y aproveché para meter algunas referencias y guiños a lo que podría suceder en el tercer libro de la trilogía. 

Escribí un guión para el texto, que adapté para las fichas y los artículos. La idea era que la misma Aury hubiera escrito el especial. No suelo escribir en primera persona (ahí está Cuerpo B) y fue muy divertido, ya que la perspectiva de Aury no es la misma que la de una escritora omnisciente. 

Dibujar los cómics fue algo tedioso, más porque no suelo dibujar fondos. Por eso traté de probar cosas nuevas, tanto en estilo como en herramientas. Aún me estoy haciendo a Clip Studio Paint y sé que hay muchas cosas que me quedan por descubrir. 

La revista final la formateé en la plantilla de fanzine de Canva. Llevo un tiempo usando esa aplicación y, para alguien que ya sabe un "poquito" de diseño, es una herramienta bastante potente. El resultado es curioso por lo menos y me divertí mucho, que es lo que importa.

Podéis encontrar la revista en mi tienda Ko-Fi, en español e inglés

16/12/2023

El Sueño de Kauttmol

Ya he hablado varias veces de mi sinestesia (el ver imágenes cuando escucho música), pero hoy quiero tratar otro tema.

Dicen que la inspiración te tiene que encontrar trabajando. Aunque puede ser algo cierto, creo que tanto la inspiración como el que sea más fácil conectar ideas se da en un ambiente relajado, en el que no hay que pensar.

Hace dos años, visité el Puy de Fou de Toledo por primera vez. Fue un día de agosto sorprendentemente templado y con una compañía inmejorable. 

Siempre me ha apasionado todo lo medieval, así que un parque temático con castillo y todo me iba a gustar sí o sí. 

La sorpresa llegó con El Último Cantar, el primer espectáculo que vimos. Narra la historia del Cid, con unos impresionantes decorados, magníficos vestidos... y fascinante música. 

Fue ahí cuando me di cuenta de que la banda sonora de Nathan Stornetta ocultaba algo. Yo noto cuándo la música quiere decirme algo más, si activa esas zonas de mi cerebro que me quieren mostrar algo: una escena, un ambiente, etc.

Al regreso de mi excursión, busqué inmediatamente las canciones, las escuché todas y me hice mi propia playlist. En aquel momento, estaba trabajando en dos libros: Aury y otro del que aún no puedo hablar. Cuál fue mi sorpresa al visualizar el Castillo de Bokad y Zemry mientras escuchaba de nuevo la música, esta vez en la tranquilidad de mi casa (al menos por entonces). 

Pocas veces, la música te da así de sopetón y te ayuda a escribir un libro. Ya me pasó con El Gran Showman aunque, en el caso de Aury, se trataba de una nueva versión de un libro ya escrito. 

Espero poder volver pronto al Puy du Fou y descubrir algo nuevo.

PD: En esos momentos, estaba revisando Kylkos, y Allende la Mar Océana me ayudó con algunos detalles que se me habían pasado sobre los viajes en el mar.