31/10/2023

Escribiendo el terror

 

Halloween siempre ha sido mi fiesta favorita de todo el año. Las chuches, los monstruos... los especiales de Los Simpsons y Sabrina Cosas de Brujas... ya de por sí, siempre me ha gustado disfrazarme, pero había algo... especial. Desde que era pequeña, sabía que era una fiesta diferente, importada, sí, pero que hemos hecho muy nuestra.

San Valentín es empalagoso, la Navidad sobrevalorada (y pierde mucho significado con los años), ¿cómo no adorar una fiesta en la que lo que normalmente se considera feo y oculto pasa a un plano protagonista?

Me crié bajo la influencia de brujas televisivas, historias medievales y mucha, mucha magia. Aún siento una extraña afinidad por la estética que ahora llamaríamos witchcore y con todos sus elementos. Y no sé si es el resultado de esa infancia manifestándose gracias a una adolescencia de tormento continuo, pero, desde que empecé a escribir, lo macabro se ha ido abriendo paso.

Las cosas claras: no soy Lovecraft ni me considero experta en el género del terror. No obstante, ya he hecho mis pinitos (con un libro de relatos y todo) y, a veces, me sorprendo a mí misma escribiendo algunas cosillas bastante truculentas. 

Supongo que parte de culpa la tiene ser una paria social durante mucho tiempo. Al alejarte de la sociedad, aprendes a apreciar lo que es diferente, lo que puede dar miedo o asustar en un principio. Es cuando empiezas a ver más allá y a olvidar tus prejuicios. 

Aquí os dejo con los capítulos más escalofriantes de cada uno de mis libros publicados (por ahora). Y no, no lo he hecho aposta en los dos primeros casos. ¡Feliz Halloween! 


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